Cómo elegir la batería correcta para tu moto

Cuando pensamos en todo lo necesario para llevar a cabo nuestras rutas se nos viene a la cabeza el equipo que necesitaremos o los accesorios que podemos ponerle a nuestra montura para hacer el viaje más cómodo. Sin embargo, solemos pasar por alto una parte clave del equipo, la batería de la moto que más se adecue a lo que buscamos.

¿Por qué es importante?

La batería de la moto es un elemento del que solemos acordarnos solamente cuando falla, pero su función en el vehículo es crucial, pues se encarga de abastecer de energía a todos los equipos electrónicos con los que cuente tu moto, siendo clave en el proceso de arrancado. A diferencia de las baterías de los móviles o de los vehículos eléctricos, diseñadas para descargarse y volverse a cargar, la batería de la moto está pensada para perder solo una parte de su energía y recargarse rápidamente en cuanto enciendas el motor. Esto hace que, como mucho, aguante 3 o 4 descargas completas, momento en el que tu batería dejará de funcionar del todo.   

¿Qué tipo de baterías existen?

El mercado ofrece una amplia gama de baterías de moto y todas tiene ciertas ventajas e inconvenientes. Antes de precipitarte a comprar una deberás comprobar qué tipo de batería acepta tu moto, en especial si es un modelo antiguo, pues es posible que solo puedas acceder a un número limitado de tipos de batería y no a todas.

Empezaremos hablando de las baterías de litio. Este tipo de batería de moto son de las más fiables del mercado debido a su resistencia y a su vida útil. La carga puede llegar hasta los 8 meses siendo las que menos cuidados extra requieren (aunque, evidentemente, también tendrás que cuidarla un mínimo). Sin embargo, siguen estudiando cómo mejorarlas aún más.

Por otro lado, encontramos las más comunes y las que más tiempo llevan comercializándose, las baterías de ácido y plomo. Esta batería de moto requiere un mantenimiento más regular en el que tendrás que comprobar regularmente el nivel de ácido y rellenarlo si es preciso. Existe una variante de este modelo que son las de plomo duro, en las que no tendrás que estar tan pendiente del mantenimiento y que te ofrecerán un rendimiento notable. La gran desventaja es la contaminación que genera su fabricación.

Puede que hayas oído hablar de las baterías de plomo AGM, que son una evolución de las baterías anteriormente mencionadas. Ofrecen una mayor capacidad e intensidad de arranque que las baterías de ácido y plomo, con un rendimiento, una fiabilidad y una duración notables. Además, soportan muy bien el frío y puedes adquirirlas para que no necesiten de un mantenimiento regular.

Por último, encontramos las baterías de gel, que ofrecen una gran resistencia a la vibración, siendo ideales para la conducción deportiva por superficies irregulares. En contraposición, tienen un rendimiento de arranque peor que el de la batería de moto AGM. Son totalmente impermeables y también están pensadas para su uso en climas extremos. Como en casi todos los casos, puedes adquirirlas sin mantenimiento para tener que preocuparte lo menos posible por ellas.  

 

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